Sobre el registro de obras en Mexico y el papel de Safe Creative

La educación por el respeto a la creación, la necesidad de protegerla y la legislación de la misma no son en realidad un tema nuevo, sin embargo y sin cuestionar si se ha perdido o no con los años ese respeto tradicional que se tenía ante la creatividad, esta se ha venido regulando y protegiendo como derechos de autor con el fin de preservarla y reconocerla como uno de los derechos básicos de la persona tal cual se establece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en su artículo 27 señala que : “Toda persona tiene derecho a formar parte libremente en la cultura de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el proceso científico y en los beneficios que él resulten. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y patrimoniales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora”.

Considerando que la creatividad, así como la intelectual autoría de una obra, representan en gran medida, el desarrollo integral y equilibrado no solo del individuo que crea, sino de la relación cultural, histórica y social de la sociedad que representa. Es decir la capacidad de crear, enriquece al individuo, a su nación, a su cultura y es parte del patrimonio humanitario que dejamos a otras generaciones. Sin abundar mucho en definiciones dogmáticas sobre Derecho de Autor, podemos entender que son los derechos, los principios y las normas que protegen a los autores por el solo hecho de crear una obra ya sea esta de tipo literaria, artística, musical , científica o didáctica, se protegen tanto los derechos patrimoniales como los morales de la autoría. Su naturaleza jurídica, obedece a un elemento sustancial, que es la relación que guarda el autor con su obra, que no se puede ser transferida, es perpetua, inalienable, indestructible e imprescriptible.

En México, La Ley Federal del Derecho de Autor, define a los Derechos de Autor, de la siguiente manera:
Artículo 11.- El derecho de autor es el reconocimiento que hace el Estado a favor de Todo creador de obras literarias y artísticas previstas en el artículo 13 de esta Ley, en virtud del cual otorga su protección para que el autor goce de prerrogativas y Privilegios exclusivos de carácter personal y patrimonial. Los primeros integran el llamado derecho moral y los segundos, el patrimonial.

La Ley Federal sobre el Derecho de Autor fue reformada y adicionada el 11 de enero de 1982, quedando incorporadas algunas disposiciones acerca de las obras y las interpretaciones usadas con fines publicitarios o propagandísticos, y ampliando la protección no sólo a los autores, sino también a los intérpretes y los ejecutantes. En 1991 esta Ley fue objeto de nuevas reformas y adiciones. Agregándose a la protección las obras fotográficas, cinematográficas y audiovisuales, así como las producciones de radio y televisión, y los programas de cómputo.

También se vio limitado el derecho de autor en las copias de estos programas; los productores de fonogramas adquirieron derechos; se amplió el catálogo de los delitos, y se aumentaron las penalidades. La legislación mexicana sobre el derecho de autor adquirió el título de Ley Federal del Derecho de Autor el 24 de marzo de 1997, como una necesidad de modernizar el marco jurídico. Para esto el contexto mundial fue fundamental, así como los acuerdos internacionales suscritos y los estudios jurídicos.

Se crea el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR): Que tiene entre sus funciones salvaguardar los derechos autorales, promover su conocimiento en los diversos sectores de la sociedad, fomentar la creatividad y el desarrollo cultural, e impulsar la cooperación internacional y el intercambio con instituciones encargadas del registro y protección del derecho de autor y derechos conexos. Sus medios de combate a la piratería son de tipo administrativo. Es el organismo donde se registran los documentos relacionados con materia autoral, tanto la obra como los contratos en relación a la misma.

Los tramites ante este instituto, están sujetos sin embargo a un pago de derechos, el llenado de un formato y la presentación del mismo junto a cuatro juegos de copias o la versión digital de la obra, en las oficinas regionales (donde el tramite dura 3 meses) o nacionales (15 días hábiles) de la misma para su valoración y determinación de si se otorga o no el certificado de autoría de la obra en cuestión.

Al implementarse la legislación en México e integrar el principio de “ausencia de formalidades” lo que brinda protección a la obra desde el momento de su creación existiera o no registro de la misma, abre una gran gama de posibilidades y de cuestionamientos en materia de registro de obra. ¿Cómo sin las formalidades apropiadas podemos demostrar que una obra estaba creada antes que la de un tercero? De ahí la formación de institutos que determinaran y validaran la primicia y originalidad de la obra, sin embargo, a 300 años de la creación de la primera ley autoral en el mundo y a casi 100 de la creación en nuestro país, nos encontramos con que tenemos avances tecnológicos insospechados en los tiempos de la creación de la norma.

Uno de ellos indiscutiblemente es el acceso a Internet y la evolución acelerada de la era de la computación al punto de que podemos tener registros instantáneos de eventos que apenas están sucediendo del otro lado del planeta. De igual manera las condiciones del creador cambian, el mercado globalizado y la competencia laboral obligan a la eficiencia en tiempo y forma, los centros laborales no necesariamente son lugares a los que se tiene que acudir para producir en términos creativos, se puede trabajar para un centro laboral cuyas oficinas se encuentran en la capital del estado o del país, o en muchos de los casos en otros países y hasta en otros continentes, es decir, por poner un ejemplo, a un periodista, fotógrafo o publicista, se le exigen cambios instantáneos en la obra, sin tiempo para llevar dichos cambios a la oficina de registro para su valoración, ¿como entonces proteger la obra de posibles actos de corrupción o de plagio de la misma? Si conocemos las enormes posibilidades que nos ofrece un registro privado de contenidos en soporte digital como es el caso de Safe Creative, podemos comprender que aun respetando las formalidades de la ley y las instituciones, la visión de apoyarnos de la tecnología y los medios actuales para fortalecer nuestros medios de prueba en términos de creación temporal de una obra son impresionantes. Si a esto además añadimos que es un medio de prueba eficaz, rápido y totalmente confidencial, comprendemos que estamos frente a un poderoso aliado de nuestros derechos en materia autoral.

La validez de un medio de registro virtual, es la del registro meticuloso del tiempo, tenemos la oportunidad de registrar un texto o una obra de cualquier naturaleza al siguiente minuto de haberlo creado y lo mas importante, tener constancia de ello. Los usuarios de Safe Creative, pueden registrar sus obras a través del servicio y dejar constancia de su autoría y derechos de propiedad intelectual desde cualquier parte del planeta, con la confianza de que el texto será salvaguardado en una base de datos sin alterarse al menos que el mismo autor decida hacerle cambios ya que de acuerdo con los términos del servicio, el usuario celebra con Safe Creative un contrato de depósito atípico (válido y reconocido por todos los sistemas jurídicos) por el que esta última se compromete a custodiar los contenidos y demás información añadida según las condiciones expuestas, publicando y permitiendo el acceso a dicha información por parte de terceros, no pudiendo en cualquier caso hacer una explotación comercial de los mismos en perjuicio de los derechos e intereses de los usuarios.

Otro de los derechos que tácitamente se protegen con el uso de Safe Creative, son los derechos morales que sobre la obra tiene derecho el autor, estos son, inalienables imprescriptibles e inembargables. De esta forma se le reconoce el derecho de paternidad, un derecho moral en virtud del cual el autor tiene derecho a que se mencione su nombre o seudónimo cada vez que la obra es reproducida o comunicada públicamente, el derecho de integridad, un derecho moral en virtud del cual el autor tiene derecho a oponerse en todo momento a que su obra sea mutilada, o deformada de tal manera que se afecte su mérito artístico, o el honor o la reputación de dicho autor, el derecho de inédito o de divulgación, un derecho moral en virtud del cual el autor tiene derecho a publicar o a mantener inédita su obra, si así lo tiene a bien. Es “inédita” una obra cuando no ha sido dada a conocer al público, el derecho de modificación, un derecho moral en virtud del cual el autor tiene derecho a introducir modificaciones a su obra en cualquier momento. No obstante, si con su decisión de modificar la obra el autor puede ocasionar perjuicios a terceros, éste deberá indemnizarlos previamente y el derecho de retracto, un derecho moral consagrado en algunas legislaciones en virtud del cual el autor tiene derecho a retirar su obra de circulación, así la haya consentido previamente. No obstante, si con su decisión de retirar la obra el autor puede ocasionar perjuicios a terceros, éste deberá indemnizarlos previamente.

Esta de mas decir que si dentro del marco de la legalidad se promueve el respeto a los derechos ya mencionados y se apoyan por medio de el registro de Safe Creative, los derechos patrimoniales que son las facultades exclusivas para realizar, autorizar o prohibir a terceros la realización de cualquiera de los actos de explotación de las obras, quedan también dentro del marco de respeto y protección que brinda Safe Creative por medio de su banco de registro virtual y que por medio de sus certificados acredita. Y como a diferencia de los derechos morales, los patrimoniales sí pueden ser transferidos a terceros, safecreative, puede ser de mucho apoyo para los creadores que quieran dar a conocer su obra y para los promotores que buscan obra para diferentes fines.

Por ultimo quiero hacer mención al artículo 5 de nuestra ya citada Ley Federal del Derecho de Autor:

Artículo 5o.- La protección que otorga esta Ley se concede a las obras desde el momento en que hayan sido fijadas en un soporte material, independientemente del mérito, destino o modo de expresión. El reconocimiento de los derechos de autor y de los derechos conexos no requiere registro ni documento de ninguna especie ni quedará subordinado al cumplimiento de formalidad alguna.

Rights info.

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