Por qué el correo certificado no sirve como registro de propiedad intelectual

Enviarse a uno mismo un correo certificado es lo que algunos llaman “el copyright para pobres”. La verdad es que este sistema es una mezcla de mitos urbanos y desinformación.

El correo certificado no certifica el contenido

En primer lugar, hay una gran diferencia a considerar cuando comparamos este apaño con los registros privados digitales de derechos de autor. Un correo certificado sirve para demostrar que un correo se ha enviado en cierta fecha, pero no dice nada sobre el contenido que hay en él.

Sería muy fácil certificar el envío de varios sobres vacíos y parcialmente cerrados sin que la oficina de correos se diera cuenta. Más tarde, cuando fuera necesario, uno puede rellenar cualquiera de los sobres con su obra para demostrar que existía en esa fecha.

Suena un poco retorcido, pero fácil, ¿no?

Por eso cualquier abogado con experiencia podría impugnar semejante prueba, poniendo en evidencia que no es fiable.

Por otra parte, Safe Creative y otros registros privados sí que certifican de manera irrefutable tanto el contenido de la obra como la fecha del registro. En nuestro caso, utilizamos dos sellados de tiempo diferentes para certificar el momento exacto del registro, y sacamos varias huellas digitales de los ficheros que se suben al registro.

No informa a otras personas

También es importante destacar el papel disuasorio de los registros. Informar a otros del hecho de que tu obra está registrada es un factor clave para advertir a posibles infractores y evitar usos indebidos. El “copyright para pobres” no ofrece información pública ni de fácil consulta. Los demás no tienen forma de saber con seguridad que tu obra está registrada. Es otra ventaja desaprovechada.

Cuesta más tiempo

Por si todo esto fuera poco, enviarte un sobre físico a ti mismo supone más trabajo.

Requiere de soportes y procesos analógicos como imprimir la obra, grabarla en un DVD, en un CD o una tarjeta SD. El proceso de registro en un servicio digital privado es más flexible: puedes subir tu obra terminada desde el ordenador, en un instante, actualizar e ir subiendo versiones sucesivas cada vez que hagas cambios, registrar co-autorías, y mucho más.

Sólo puede usarse una vez

Los certificados que puedes descargar desde un servicio de registro te facilitan su uso cada vez que sea necesario en un proceso legal. A diferencia del “copyright para pobres”, que no puede usarse más de una vez, e incluso en esa única ocasión puede ser puesto en duda.

No está pensado para esa función

Los servicios de registro tienen que certificar contenido, declaración de derechos, y fecha de registro. Asimismo, deben permitir a otros el consultar y comprobar que el registro existe, si el propietario de los derechos así lo solicita. En otras palabras, los servicios de registro deben cumplir con unas ciertas características y ofrecer ciertos servicios que los propietarios de derechos de autor necesitan.

El “copyright para pobres” es, como el propio adjetivo sugiere, una solución pobre que no logra cumplir con requisitos clave.

 

Cover photo by Annie Spratt on Unsplash.

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